Tanto si se trata de una nueva empresa, como de una compañía en activo que decide poner rumbo hacia un modelo de gestión más responsable y sostenible, los directivos deben saber que el Capitalismo Consciente no supone una ruptura con el concepto de capitalismo.

“The business of business is people, yesterday, today and forever” (El negocio de los negocios es la gente, ayer, hoy y siempre). Con esta frase resumía Raj Sisodia, co-fundador de Conscious Capitalism Inc., la primera Conferencia sobre Capitalismo Consciente en Europa (CCEC2018), que se ha celebrado en IESE Barcelona, el pasado 9 de julio, y en la que han participado más de 370 asistentes de 25 países

El intercambio voluntario, la libertad de comercio, la libre competencia y el seguimiento del marco normativo seguirán siendo los pilares sobre los que se asiente la actividad empresarial. ¿Cómo puede alcanzar la organización estos principios?

La creación de una empresa consciente parte de cuatro premisas, desglosadas en el libro Conscious Capitalism, de John Mackey y Raj Sisodia.

La búsqueda del propósito elevado

Lo que justifica la existencia de una compañía en la sociedad es el hecho de que genere un beneficio mutuo, de que cuente con una razón de ser o propósito elevado más allá de la mera generación de rentabilidad. Como dijo Malcolm Forbes, “los negocios surgieron para producir felicidad, no para acumular millones”.

No obstante, las empresas que se unen al Capitalismo Consciente refuerzan los cimientos incorporando otros valores a su gestión, entre los que se encuentran la confianza, la compasión, la colaboración y la creación de valor para todos los grupos de interés.

Como señalan Mackey y Sisodia, “el propósito elevado es el pegamento que mantiene a la compañía unida, el líquido amniótico que nutre la organización, el imán que atrae a la gente adecuada”.

Hallar este propósito es el primer paso para crear una empresa consciente y, para desvelar cuál es, los directivos deben preguntarse por qué existe la empresa, qué aporta a la sociedad y cómo hace del mundo un lugar mejor.

Se trata de una cuestión individual que cada negocio debe descubrir. Así, para Disney, su objetivo fundacional es ofrecer felicidad a millones de personas; Southwest Airlines facilita a los ciudadanos la libertad de volar; o Johnson&Johnson trabaja por aliviar el dolor y el sufrimiento a través de sus productos.


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