Franquiciar es multiplicar. Multiplicamos un modelo de negocio cuya eficacia ha sido probada. Lo reproducimos en distintas unidades de negocio para obtener los beneficios que generan las economías de escala y para crecer con garantías.

No obstante, no siempre el sistema de franquicia es la mejor forma en que un negocio puede acometer un proceso de expansión.

Para que un negocio sea franquiciable necesitamos contar con:

  • Un modelo de negocio definido, probado y replicable.
  • Una marca y signos distintivos que identifiquen los productos o servicios ofrecidos por la franquicia, debidamente protegidos a nivel de Propiedad Intelectual.
  • Un Know-how, es decir, un conjunto de conocimientos y experiencias que provienen de la innovación de la franquicia o de su experiencia en el sector y que no son de dominio público. Estos conocimientos se mantienen secretos y son los puntos clave para desarrollar el negocio con éxito.

Además de analizar en qué medida el negocio es o no franquiciable, el estudio de franquiciabilidad debe incluir un análisis de alternativas de crecimiento que puedan corresponder a la naturaleza del negocio, los valores y cultura de las personas que lo lideran y sus metas de crecimiento.

En ocasiones, aunque el negocio en cuestión cumpla los requisitos necesarios para ser franquiciable no es ésta la mejor opción de crecimiento. Entonces conviene analizar si es preferible establecer una red de puntos de venta propios, realizar acuerdos de distribución o, bien, estudiar otro tipo de vínculo jurídico y mercantil que asegure una protección óptima de los activos tangibles o intangibles de la empresa, así como una estructura organizacional óptima.

Siempre se puede crecer. Sólo hay que escoger la manera óptima de hacerlo.

Top Ten Franquicias www.toptenfranquicias.com

 


Entradas Relacionadas